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PRIMER FIN DE SEMANA DE ENERO 2009
SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE NAVIDAD
PRIMERA LECTURA
Lectura del Libro del Eclesiástico 24, 1-4. 12-16.
La sabiduría hace su propio elogio, se gloría en medió de su pueblo.
Abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades.
En medio de su pueblo será ensalzada y admirada en la congregación plena de los santos;
recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos.
Entonces el Creador del Universo me ordenó, el Creador estableció mi morada:
—Habita en Jacob, sea Israel tu heredad.
Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás.
En la santa morada, en su presencia ofrecí culto y en Sión me estableció;
en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder.
Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
Palabra de Dios
Salmo responsorial Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20
V/. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
R/. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
V/. Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
R/
V/. Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.
R/
V/. Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
R/
Ve en PowerPoint. El salmo responsorial. Pincha aquí.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 1, 3-6. 15-18.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos bendijo en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales,
en el cielo.
Ya que en Él nos eligió, antes de la creación del mundo,
para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia,
por amor.
Nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo,
conforme a su agrado;
para alabanza de la gloria de su gracia,
de la que nos colmó en el Amado.
Por lo que también yo, que he oído hablar de vuestra fe en Cristo,
no ceso de dar gracias por vosotros,
recordándoos en mi oración,
a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la
gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e
ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál
es la esperanza a la que os llama y cuál la riqueza de gloria que
da en herencia a los santos.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según San Juan 1, 1-18.
En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
— Este es de quien dije: «el que viene detrás de mí, pasa delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia: porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás:
el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
PowerPoint, del Evangelio de San Juan. PINCHA AQUÍ
Homilia de D. Manuel Bobillo
Resulta interesante comparar los textos de la primera lectura (Ecco 24,1-4.12-16) y del Evangelio (Jn.1,1-18). “La sabiduría se alaba a sí misma… El Creador del universo me ordenó el Creador estableció mi morada: “Habita en Jacob, sea Israel tu heredad”. Desde el principio, antes de los siglos me creó…” con “En el principio existía la Palabra… Al mundo vino, en el mundo estaba…y el mundo no la conoció. Vino a su casa y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron les da poder para ser hijos de Dios si creen en su nombre…Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros…”.
Las palabras nos sirven para expresar y comunicar lo que pensamos, lo que sentimos, lo que deseamos, lo que juzgamos…lo que sabemos. Dios también se sirve de su Palabra para expresarnos y comunicarnos lo que piensa: salvar; lo que siente: amor; lo que desea: hacernos sus hijos; lo que juzga, verdad… lo que sabe, crear vida.
Jesús aparece hoy como la Sabiduría y la Palabra del Padre, enviado a plantar su tienda nómada en medio de un pueblo peregrinante, Israel en su tiempo, que no lo supo reconocer ni recibir, hoy la comunidad eclesial, que tantas veces parece no reconocerlo ni haberlo recibido, a pesar de ser su depositaria.
La palabra que no se pronuncia no sirve, no comunica. Es posible que la palabra no se entienda aunque se pronuncie y surge el misterio. A veces, se expresan palabras contradictorias. A veces, incluso, hasta se miente. Sin embargo, la verdad es la vida; la verdad es el saber. La verdad, la vida, el saber necesitan de la palabra. A veces la verdad, la vida, el saber hay que explicarlos. Jesús Resucitado es la Palabra, la vida, el saber y sentir de Dios explicados en la historia y en la existencia.
Por eso, los que sí lo acojan, y en nuestra mano está, llegarán a ser hijos de Dios, tal y como anuncia el evangelio, con aquella adopción que describe San Pablo en el himno de la carta a los Efesios, que se nos ha proclamado en la segunda lectura.
Y con él exclamemos: “Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales … (n) os de espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de (nuestro) vuestro corazón, para que comprendáis cual es la esperanza a la que os llama, cual la riqueza de gloria que da en herencia a sus santos”.
Benditos nosotros, benditos por Dios bendito. Llenos por el Dios pleno, porque la gloria de su gracia tan generosamente se nos ha concedido en su querido Hijo Jesús.
Acudamos a la Virgen María, Madre de todos los santos, Estrella que alumbra y lleva a Jesús, en cuya carne, como jubilosamente hemos dicho en el salmo: “La Palabra se hizo carne”, para que seamos dóciles a la Palabra, Jesús, su Hijo, y creyendo en su nombre, lleguemos a ser hijos de Dios.
En la Eucaristía Jesús, Palabra, vuelve a hacerse carne, pan para ser carne nuestra, para ser carne y pan en la Iglesia, en nuestra casa, en el barrio, en el mundo y al hacernos presente, se haga Él presente en nosotros.
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