|
SEGUNDO FIN DE SEMANA DE ENERO 2009
PRIMER DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANIA FIESTA
DEL BAUTISMO DEL SEÑOR
PRIMERA LECTURA
Lectura del Profeta Isaías 42, 1‑4. 6‑7.
Esto dice el Señor:
Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará
hasta implantar el derecho en la tierra y sus leyes, que esperan las islas.
Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he tomado de la mano,
te he formado y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.
Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión,
y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 28, 1a y 2. 3ac‑4. 3b y 9b‑10
V/. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
V/. Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
R/
V/. La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica.
R/
V/. El Dios de la gloria ha tronado.
El Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: ¡Gloria!
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno.
R/
SI LO DESEAS VE Y OYE EL SALMO RESPONSORIAL EN POWERPOINT. pincha aquí.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 10, 34‑38.
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
— Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1, 6b‑11.
En aquel tiempo proclamaba Juan:
- Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias.
Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.
Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar bacía él como una paloma. Se oyó una voz del cielo:
—Tú eres mi Hijo amado, mi preferido.
Palabra del Señor.
Para ver la Palabra de Dios, en formato PowerPoint, pincha aquí
Homilía D. MANUEL BOBILLO GAVIÑO
“Llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que lo bautizara en el Jordán” (Mc 1,7) Y poniéndose en la cola con los pecadores, entra en el río limpio de pecado personal y cargado con los pecados de todo el mundo, purifica y lava los pecados de todos.
“Apenas salió del agua; vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar sobre él como una paloma. Y se oyó una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”.
Marcos nos narra la voz del cielo, dirigida a Cristo: “Tú eres mi Hijo...” y eleva la categoría de siervo, de Isaías, a la de Hijo amado y predilecto. Son dos textos, en la Palabra de hoy, paralelos y coincidentes: “Sobre Él he puesto mi Espíritu”, dice Isaías.
“El Espíritu bajaba como una paloma y se posaba sobre Él”, nos relata el evangelista. Para Is Jesús es: "Mi elegido, a quien prefiero”. Para Mt: "El amado, mi predilecto”. Se da pues un progreso de Revelación en el Evangelio: El Padre revela al Hijo, y el amor con que le ha elegido. Jesús, viene a su vez, a revelar el amor del Padre.
Estamos pues ante la creación del hombre nuevo, el Hijo, el primer hombre con el corazón de Dios. Ahora está comenzando un Mundo Nuevo, una creación Nueva, un Orden Nuevo, una Alianza nueva, que será sellada con la Sangre derramada en la Cruz.
Y como en la Creación el Espíritu se cernía sobre las aguas (Gn 1,2), en la nueva creación que comienza, se posa sobre Jesús, sumergido en las aguas del Jordán. El Hijo amado revelará a sus hermanos, que somos hijos del Padre por adopción, “amados en El y herederos por El”.
Jesús implantará el derecho y la justicia, según Dios y no según los hombres. Santificará y justificará a través de una actividad salvífica a todos los niveles. Su actuación no seguirá los esquemas de los poderes temporales. Tampoco lanzará gritos en medio de las plazas. Como Profeta será la voz del Padre ante todos los pueblos. Juan confiesa:
“Yo os bautizo con agua. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego”. Fuego purificador, que quema el pecado y transforma a los hombres en Dios, pasando por la muerte del viejo Adán. Viene a salvar a cada hombre por el Espíritu que vive en Él, reavivando la mecha a punto de extinguirse, con mansedumbre, reformando a cada persona, una a una, llegando a lo más íntimo de su ser, haciéndolos hijos, cada vez más plenos, del Padre.
Así actuará Dios por Jesús, por los sacramentos, por la Iglesia, comunidad de salvación. Ese es el bautismo de la Iglesia, que nos hace hijos de Dios.
El Bautismo de Jesús, se manifestó la Familia Trinitaria presente y actuante. El Padre y el Espíritu Santo presentan las credenciales de Jesús ante Israel y ante el mundo. Y el cristiano, que se incorpora sacramentalmente a Cristo por el bautismo, anticipa su muerte y su resurrección, entra en el misterio de arrepentimiento, desciende al agua con Jesús para subir con El, renace del agua y del Espíritu como hijo amado del Padre y vive una vida nueva.
Vida nueva que el mismo Cristo alimenta y robustece con su Pan y Vino, sacramento para la vida del mundo. “La voz del Señor sobre las aguas torrenciales,… es potente y magnífica” (Sal 28), destruye las cortezas de las selvas de nuestros pecados, para que le recibamos con santidad y justicia.
A cada hombre que recibe el bautismo le son dirigidas estas mismas palabras: “Tú eres el amado en quien me complazco”. Pronunciadas en nuestro interior son el mayor regalo y el don mejor: no hay nada que supere saber y experimentar que se es amado nada menos que por el mismo Dios. Esa voz suave nos ha llegado por muchos caminos. Las personas nos han cuidado con ternura y amor. Los pensamientos de los hombres de nuestra sociedad, no logran entender ni de lejos esta concepción nueva del amor. Somos amados. Hemos sido amados íntimamente antes de que nos amararan nuestros padres de manera singular. La verdad auténtica y genuina de nuestras vidas, es la palabra pronunciada por la voz que proclama: “Eres mi amado”.
Jesús se deja contar entre los pecadores; es ya el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y acepta el bautismo de muerte para la remisión de los pecados por amor. Somos amados, como Jesús lo es del Padre, que también es nuestro Padre.
|