VIA CRUCIS EXTRAORDINARIO DEL 17 DE FEBRERO

Queremos recordar en este artículo, lo que pudo ser y lo que fue, ese primer domingo de Cuaresma, que ya de por sí es esperado por todos los sevillanos y que en este Año Extraordinario de la Fe, y de la mano de Nuestro Pastor, era aún más especial, pues tenía previsto celebrar un Via Crucis, con las Imagenes Cristíferas, en sus pasos, en los alrededores de la Santa Iglesia Catedral. Nuestra Hermandad le llenó el gran honor de ser designada para representar la X Estación de ese Via Crucis Extraordinario, con lNuestro Titular, Jesús de las Penas, y a ello se puso la Hermandad con ahínco y tesón. Con el trabajo de muchos hermanos y hermanas, sobre todo de la Priostería de la Corporación, y cumpliendo sobradamente el número máximo de acompañamiento que permitía el Consejo para ese día. Todo preparado, todo dispuesto, pero Dios, en Su Infinita Misericordia, tenía la última Palabra. Así El LO QUISO.
 
 

Crónica de lo que pudo ser....

 
 

A dos semanas vista del aquel día previsto para los cofrades de Sevilla y los de fuera, como una jornada que poco a poco se habiía ido convirtiendo en más grande y especial, de lo que por sí ya era comentamos sobre el Via Crucis Extraordinario de un año señalado de manera tan especial por Su Santidad, y en el que fué compremetiendose nuestra ciudad en une evento que venía con la vitula de histórico. Aquí te escribimos, con la distancia que da el tiempo de lo que pudo ser, y en parte fue, ese primer domingo de Cuaresma.

El 17 de febrero de 2013 debía haber nacido para Sevilla un día histórico que se grabara con letras de oro en la Historia de las Hermandades y Cofradías de la ciudad. De la mano de nuestro Pastor, el Exmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, el Consejo de Cofradías organizó un Magno Vía Crucis, que este año y de manera excepcional sustituiría al Vía Crucis General de las Hermandades y Cofradías, que anualmente se celebra el primer lunes de Cuaresma.

Dicho acto extraordinario se diseñó tomando como base el Vía Crucis que propugnó el Beato Juan Pablo II, y cuyas catorce estaciones serían representadas por los Titulares Cristíferos de algunas Hermandades invitadas. Como premisa para comenzar a trabajar, el Consejo de Cofradías quiso que el acto estuviera compuesto por las grandes devociones y Hermandades más populares del panorama Cofrade de Sevilla; así fueron invitadas al acto El Cachorro, El Gran Poder, Pasión o Los Gitanos, entre otras.

Nuestra Hermandad de la Estrella tuvo el honor de ser invitada a tan histórico acto para que la Sagrada Imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas fuera la que representara la X Estación del Vía Crucis: “Jesús es Crucificado”.

La ciudad poco a poco se fue preparando para tan piadoso acto, las Hermandades fueron preparando con esmero sus andas procesionales, los Titulares iban siendo subidos a los pasos, y mientras tanto, desde todos los puntos de la geografía andaluza y española iban programándose excursiones y visitas a la ciudad para ese día señalado.

El Domingo anterior al día grande, nuestro Arzobispo publicó una carta pastoral en la que se nos invitaba a participar en multitud en este acto que, según palabras del Pastor “Dios quiera que sean muchos los fieles que, tomando como punto de partida este Vía Crucis, comiencen a gustar la riqueza espiritual que esta práctica piadosa encierra”.

Ya el sábado, durante el traslado de María Santísima de la Estrella a la Real Parroquia de Santa Ana se presentía lo que iba a ser el Domingo, y es que la muchedumbre abarrotó las calles de Triana para acompañar a la Santísima Virgen a “Casa de su Madre”. Con la expectación de la grandeza, con los nervios en el estómago como si de un Domingo de Ramos se tratase, con Nuestro Padre Jesús de las Penas entronizado en su paso mostrando su soberbia Majestad, amaneció la Dominical jornada vestida de gris.

Lo que se deseaba soleado y primaveral, despertó como una mañana de otoño, con el cielo ceniza cubriendo toda la ciudad. A las 10 de la mañana, los Hermanos Mayores de las Hermandades participantes estaban citados en la sede del Consejo de Hermandades y Cofradías para dirimir el destino de un día que amaneció encapotado.

Las condiciones pactadas por todas las Corporaciones eran claras: si una Hermandad decidía no procesionar con su Titular hasta el lugar asignado, todas deberían asumir la misma decisión y el Vía Crucis se celebraría, sin los pasos, en el interior de la Catedral.

Y así fue. Las predicciones auguraban lluvias débiles por la tarde en un elevado porcentaje y fueron varias las Hermandades que decidieron no exponer a sus Titulares a merced de la incertidumbre meteorológica. El Magno Vía Crucis de Sevilla con las grandes devociones Cristíferas de la ciudad había quedado irremediablemente suspendido. En su lugar, el Excmo. y Rvdmo. Arzobispo presidió un piadoso acto por las naves catedralicias, que quedaron abarrotadas de fieles y devotos que quisieron acompañar a la comitiva en el rezo del Vía Crucis, presidido por la reliquia del Santo Lignum Crucis de la Hermandad de la Vera+Cruz.

En Triana, los nervios de la víspera siguió viviéndose toda la tarde, con largas colas que colapsaban las calles San Jacinto y Pagés del Corro de curiosos, fieles y devotos que acudieron a la Capilla Virgen de la Estrella a contemplar la impresionante estampa que nos ofrecía Nuestro Padre Jesús de las Penas en su paso.

La espera, simplemente se había alargado un poco más… con los sentidos y las ilusiones ya marcando en rojo el 24 de marzo, Domingo de Ramos de 2013.

Laus Deo.

 
 
 
     
     
     
     
     
     
     
 
     
     
     
     
     

Texto: Jesús Medina Riqueni y Comunicación

Fotos: Comunicación, Ivan Nuñez Simón y Rafael Rodriguez

 

 

 
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