LA HERMANDAD AGRADECIDA A SUS CONVECINOS

Desde hace años los convecinos de la calle Ntro. Padre Jesús de las Penas, antigua Juan Romero, y por siempre "el callejón", siempre han estado receptivos y abiertos a todo lo que nuestra Corporación les ha pedido, sobre todo en épocas de Semana Santa y de forma especial el Domingo de Ramos de cada año. Pero estos dos últimos (2013 y 2012) han sido aún más especiales en solidaridad, en atención y en Hermandad con mayúsculas. Debido a las inclemencias del tiempo abrieron nuestros vecinos no solo las puertas de sus bloques, no solo las puertas de sus pisos sino la puerta de su corazón. La Estrella no podía hacer menos que agradecerselo de una forma permanente en forma de azulejo y una convivencia en la misma calle que nos une.
 

Un azulejo inagurado en la nuestra calle reflejará eternamente ese agradecimiento

 

Durante su ya larga historia nuestra hermandad ha tenido la ocasión de vivir una cantidad enorme de Domingos de Ramos.

Los hermanos han vivido desde siempre  estos días con similares sentimientos, de manera que las emociones afloran a la capa más externa de nuestra piel, y estamos más nerviosos, más preparados a sentir, a tener próximos a nuestros hermanos, a dejarnos llevar por nuestros sentidos. Son los días más especiales de nuestras vidas, y en ellos nos acordamos de los que no  están y nos damos cuenta de lo que necesitamos a los que tenemos a nuestro lado siempre. Por todo esto nos emocionamos, lloramos, abrazamos a los que nos rodean, miramos, olemos y escuchamos de manera muy especial.  Los Domingos de Ramos  es nuestro día y el “estrellismo” nos ocupa por completo, de manera que nos sentimos orgullosos de los nuestros, y de formar parte de ellos.

Los dos últimos años hemos vivido además de todas esas sensaciones que ya conocemos, otras como el nerviosismo, la inquietud, y la incertidumbre sobre si realizamos o no, nuestra Estación de Penitencia, y todo ello debido a una meteorología que está convirtiendo en toda una heroicidad poder cumplir con nuestras reglas.

Debido a la inoportuna lluvia llevamos dos años consecutivos en los que formamos la cofradía  mojados y hacinados en un espacio pequeño. Todo estos se complica además porque el tiempo que pasamos esperando para formar se duplica,  pues la Junta de Gobierno adopta la postura de solicitar tiempo para poder así la decisión mas acertada.

Por todas estas circunstancias nuestros vecinos de la Calle Nuestro Padre Jesús de las Penas se han convertido en protagonistas. Desde hace años estos vecinos ceden el espacio del “callejón”, ceden sus aparcamientos del garaje del fondo, ceden también patios privados y se ponen a disposición de la Hermandad, de manera que durante unas horas todo ese espacio es nuestro. Esa generosidad es la  que hace posible que se dé el milagro que es,  que de una capilla tan pequeña puedan salir  tantos nazarenos.

Sin embargo en los dos últimos de Domingos de Ramos esa generosidad ha ido mucho mas allá de lo que puede incluso esperarse de una relación de “buena vecindad”, ya que en estas dos últimas ocasiones los vecinos nos han cedido mucho mas que los espacios comunes- Nos han abierto las puertas de sus bloques y de sus casas permitiendo con ello que nuestro numerosísimo cuerpo de nazarenos esté a salvo de las inclemencias meteorológicas, permitiendo que la Junta de Gobierno, sabiendo que los suyos están a salvo, pueda apurar los tiempos. En definitiva son nuestros vecinos, y su generosidad la que ha hecho que los dos últimos Domingos de Ramos hayamos podido realizar nuestra Estación de Penitencia.

Ser agradecido, ponerte en el lugar de los demás y reconocer el esfuerzo que realizan otras personas es un auténtico regalo, una alegría, y por eso nada más que entramos en nuestra Capilla en la madrugada del Lunes Santo sabíamos que teníamos que agradecer a los hermanos su paciencia y a los vecinos su entrega.

A los primeros tuvimos la oportunidad de hacerlo a través de la carta que se ha enviado a todos los hermanos que han formado parte del cortejo en el anterior Domingo de Ramos. A los vecinos lo hicimos el pasado viernes 14 de Junio descubriendo y bendiciendo un   retablo cerámico en el que les  mostramos nuestro cariño y agradecimiento por su actitud para con nuestra Hermandad.

Para celebrarlo invitamos a todos los vecinos a un momento de convivencia en el propio callejón, aprovechando la ocasión para entregarles un cuadro a cada comunidad de vecinos, y sobre todo para conocernos mejor y para recordar los momentos tan emocionantes que se viven en el callejón.

 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
La noche anterior fue colocado por nuestros incansables priostes.
     
     
     
     
     
     
     

Texto: Manuel González Moreno

Fotos: Comunicación

 

 

 
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