CONFERENCIA DE NICOLAS SALAS SOBRE AURELIO MURILLO

El pasado 26 de septiembre nuestra capilla acogió una conferencia acerca de la figura de Aurelio Murillo. Dicha conferencia, enmarcada dentro de los actos conmemorativos del cincuenta aniversario de nuestra Casa-Hermandad, corrió a cargo del reconocido y prestigioso periodista Nicolás Salas.
 
 

Pasadas las nueve y media de la noche, nuestro Hermano Mayor y el conferenciante hicieron acto de presencia. Con la capilla a rebosar de público, las primeras palabras de Don Manuel Domínguez del Barco fueron de agradecimiento a Nicolás Salas para, posteriormente, dar a conocer, a todos los presentes, un pequeño perfil sobre el periodista.

Comenzó hablando nuestro Hermano Mayor que Nicolás Salas nació en Valencia en el año 1933 pero que un año más tarde su familia se traslada a Sevilla.

Destacó también su más que importante labor como documentalista así como de archivo de la historia de España y de Andalucía. Posteriormente hizo hincapié en su dilatada trayectoria periodística. Salas comenzó su carrera como comentarista deportivo y de temas costumbristas en las páginas del diario "Sevilla" cuando contaba con 16 años. Más tarde vendrían otros medios de comunicación locales como " Trofeo" (1952), "El Correo de Andalucía" (1953) "Oiga" (1954) y en la "Hoja del Lunes" (1952 a 1976) así como en "Radio Sevilla", período que va de 1970 a los1973.

La parte más emotiva del discurso llegó cuando hizo nuestro Hermano Mayor alusión a la etapa de Salas en el diario ABC. En los inicios de esta época, Salas fue ayudante de redacción, luego redactor jefe y culminó este período llegando a ser director del rotativo.

Y fue, precisamente en este instante cuando Manuel Domínguez del Barco recordó las dos portadas que ABC le dedicó a nuestra Madre siendo Salas director. La primera el 9 de abril de 1979 bajo el titular "Estrella Valiente" cuando únicamente nuestra hermandad hizo Estación de Penitencia. La segunda es del 24 de marzo de 1982. En esta ocasión, aparecía la Estrella vestida de hebrea. "Estrella Nuestra" fue el titular elegido. La portada se le dedicó por el cincuenta aniversario de la salida de 1932.

Con este precedente, habiendo sido nombrado Trianero adoptivo en 1992 y seis años más tarde Trianero del año, teniendo un sin fin de obras publicadas con Sevilla como temática principal, quedaba acreditada la elección de Nicolás Salas como conferenciante. Una vez terminada la presentación, comenzó la conferencia sobre la figura de Aurelio Murillo.

Definió Nicolás Salas a Aurelio Murillo como "un hombre bueno".  El boticario salesiano que heredó la farmacia de la Plaza del Altozano fue Hermano Mayor de nuestra corporación y a él le debemos la aprobación del proyecto de nuestro misterio. Ostentó la Tenencia de la alcaldía, siendo delegado municipal para Triana. También le debemos el tener el Puente de Triana, cuando se planteó su derribo y la construcción de uno nuevo. Además fue responsable de conectar Chapina con el Altozano lo cual permitió la construcción de un nuevo mercado para Triana así como la mejora del puente de Isabel II, que permitiese el tránsito de vehículos de carga.

Continuaba su disertación Salas añadiendo pasajes de la vida de Murillo. Sevillano ilustre, llegó a ser alcalde de Triana. Firme defensor de las costumbres de este señero barrio, apoyó la famosa Velá cuando estaba en sus horas más bajas, pero de todo lo dicho, para todos los que no conocimos a este gran personaje, lo mejor fue la alabanza sobre su personalidad. Siempre tuvo una palabra de apoyo para quien lo necesitaba. Las palabras No e Imposible no existieron para él. Cuando alguien acudía a su botica con un problema salía de ella con la solución.

En cuanto a su vida personal, Aurelio Murillo se casó con Gregoria Taravillo, quien fue su mejor apoyo en momentos difíciles. De esta unión nacieron tres hijos, Aurelio, Bernardo y María Luisa.

Con esta personalidad,  por lo que significó para Sevilla, se le concedió en 1971 la Cruz de la Beneficencia a instancias de la Asociación Sevillana de Caridad.

Por todos estos logros, se le apodó como "El apóstol de Triana".  Entre sus frases está la de "Un amigo siempre es mejor que un fármaco"  o cuando alguien le preguntaba por qué daba limosnas a los pobres, su respuesta: "Doy limosnas por amor a Dios".

Lo peor de su biografía fue, sin duda, la pérdida de su primogénito. En mayo del año pasado el Ayuntamiento decidió homenajear a este "Apóstol del siglo XX"  ubicando en la fachada de su botica un azulejo con su rostro. 

 

 
 
     
     
     

Texto: Carmen Rocio Váquez

Fotos: Luis de las Heras

 

 

 
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