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TERCER DÍA DE LAS JORNADAS DE JUVENTUD.

 

 

 

 

 

 

TERCER DÍA DE LAS IV JORNADAS DE JUVENTUD, NETAMENTE CULTURAL.

VISITA A LA SANTA CARIDAD. NUESTRO CONSILIARIO PRIMERO, ANTONIO GÓMEZ, FUE EL CICERONE DEL RECORRIDO.

 

 

El pasado día 22 de Diciembre, en el tercer día de las IV Jornadas Culturales de Nuestra Juventud, se realizó una visita cultural al Hospital de la Santa Caridad, una visita que estuvo dirigida por nuestro hermano D. Antonio Gómez, el cual explicó de manera clara y concisa todo lo relativo a este enclave que visitábamos.

La visita comenzó a las cinco de la tarde en la puerta del Hospital con una breve exposición de la historia que rodea al edificio y el comentario, a su vez, de su fachada principal.

El Hospital de la Santa Caridad se funda en el siglo XV por Pedro Martínez y cuya función principal era la de enterrar a los ajusticiados y a aquellos que morían a la intemperie, sin que nadie se preocupara de ellos, todo ello debido a las continuas epidemias, sequías e inundaciones por las que se vio afectada Sevilla en el siglo XVIII. En el último tercio del siglo XVII, entra a formar parte de la hermandad D. Miguel de Mañara, quien había vivido rodeado de lujos y comodidades hasta que conoció a su esposa que trasformó su vida radicalmente. Tras la muerte de ésta se dedicó totalmente a cuidar a todos los necesitados. Miguel de Mañara es el personaje más importante de este lugar y el que tiene una estatua en su honor en el parque que se sitúa frente a este hospicio. La hermandad de la Caridad sigue funcionando hoy en día con fines muy parecidos a los originales. El antiguo hospital se utiliza como asilo de ancianos sin familia y sin medios y realiza obras benéficas para pobres, huérfanos y vagabundos, como proponía Miguel de Mañara.


Tras esta breve reseña histórica se pasó al comentario de la fachada principal,  la cual es una expresión clara de su época, la segunda mitad del siglo XVII, es decir, el Barroco pleno. Todo el conjunto es de gran unidad pues expresa las ideas de Miguel de Mañara y de la Hermandad de la Caridad, además de reflejar perfectamente el sentir de una sociedad que ha visto morir a una gran parte de su población en 1649.


El proyecto original de la portada fue diseñado por el arquitecto Pedro Sánchez Falconete, en 1654, y ésta era aún más barroca que la que contemplamos en la actualidad, con una espadaña flanqueada por cuatro especies de pináculos. La fachada que contemplamos hoy tiene claros elementos barrocos, como son el frontón partido de la parte central e inferior de la misma, así como el pequeño podium sobre el que se asienta el edificio o el arco semicircular que contiene unas pequeñas hornacinas con un balcón con columnas de estilo dórico. La portada es semejante a un retablo que contiene imágenes que guardan relación con las ideas que defiende la Hermandad. En la parte superior y de izquierda a derecha se sitúan la Fe, La Caridad y la Esperanza; en la parte media se sitúan San Jorge y Santiago y en la parte inferior, en dos pequeñas hornacinas, están las esculturas de S. Hermenegildo y S. Fernando.


Una vez dentro del hospicio, nos recibió el celador de la hermandad, que nos llevó a lugares donde el visitante no suele tener acceso, como el patio de la Rosa, las instalaciones de los ancianos, la habitación de Miguel de Mañara, el Cabildo Alto, etc.


En el patio principal del Hospital pudimos contemplar de nuevo dos esculturas con las virtudes cristianas y el Salón de Cabildos Bajo, donde se reunían los miembros de la hermandad para decidir acerca de determinados asuntos relacionados con la misma

Actualmente, según nos contaron, hay 91 ancianos en el Hospital, ancianos que no tienen las necesidades básicas para vivir el día a día.

Ya en la Iglesia y como colofón de la visita, pudimos ver una de las joyas barrocas más significativas de Sevilla. Importante no sólo por su estética, sino por las obras de arte que allí quedan expuestas. Debajo del coro, pudimos observar una serie de cuadros pintados por Valdés Leal que hacen reflexionar sobre la muerte. Uno de ellos recibe el nombre de “Finis Gloriae Mundi”, en el que se equipara sobre una balanza lo terrenal y lo glorioso. Además, aparece un obispo que ha muerto en la parte inferior izquierda del cuadro y cuya moraleja es que todas las personas, por muy poderosas que sean, acabarán convertidas en esqueletos. Otro cuadro es el llamado “In ictu Oculi”, en el que se representa a un esqueleto apagando un cirio triunfante sobre una bola del mundo. Además de estos dos cuadros, en la Iglesia existieron cuatro cuadros más, que fueron saqueados por los franceses en 1810 y que están repartidos por grandes museos extranjeros.
 


Otro cuadro hermoso que llama la atención del visitante es el de “Sta. Isabel curando a los tiñosos” de Murillo. En este cuadro se resumen los rasgos característicos de la pintura barroca sevillana, como son la iluminación dramática, la perspectiva aérea, el naturalismo de lo representado y la actitud teatral de los personajes. La composición del cuadro es en diagonal, que divide la escena en dos partes. En la Iglesia se representan las obras de misericordia a través de distintas escenas de la Biblia: “dar de comer al hambriento” se ve claramente en el cuadro de la “multiplicación de los panes y los peces” y “dar de beber al sediento” se ve en el cuadro que representa a “Moisés haciendo brotar agua de una roca”, ambos de Murillo. La tercera obra de misericordia se representa en el conjunto escultórico que compone el retablo y que es obra de Pedro Roldán.

Fijándonos en el retablo vemos que contiene un templete que cobija al relieve y que es un espacio limitado por cuatro columnas ricamente decoradas que sostienen una cúpula y con un fondo en “bajo relieve” que representa el Calvario. Si miramos el retablo desde el fondo de la iglesia, observamos que parece que las columnas son del mismo tamaño y la cúpula es totalmente circular, pero eso es sólo una visión óptica que crea el autor. Las columnas no son del mismo tamaño, no están alineadas y la cúpula no es circular. Con estas falsas perspectivas y estas deformaciones de la realidad se ha pretendido aumentar el espacio que hay en realidad, como ocurre con el teatro o la escenografía. Las columnas son salomónicas y en la parte superior del retablo se representan de nuevo las virtudes cristianas. Por último, comentar que este retablo, brillante como el oro, atraería la mirada de los fieles y confirmaría visualmente la idea de que cualquier obra de caridad, realizada con el prójimo, se hace también con el propio Cristo.
 
Tras este análisis artístico, se bajó a la Cripta de Miguel de Mañara con la que se dio por concluida la visita a este emblemático lugar, la cual finalizó con la foto de grupo como recuerdo de este tercer día de las jornadas culturales de la Juventud de la Estrella.

Desde aquí agradecer a Antonio su disposición con todo el grupo joven y a los asistentes gracias por querer aprender un poco más de esta cultura Sevillana que es desconocida para muchos.

 

 

TEXTO DE MARÍA DE LAS MERCEDES ARRAYAS

FOTOGRAFÍAS DE JOSE LUIS GARRUDO

 

 

 


 
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