La Hermandad de la Estrella no es nombrada en los pregones hasta el día 30 de marzo de 1952, festividad de Nuestra Señora de la Estrella, realizándose el acto en el teatro San Fernando a cargo de D. José María del Rey Caballero, el cual narró la ilusión de los Hermanos de la corporación por sacar la Cofradía a la calle, sin tener los medios suficientes.
"Cuando declina el día, por la arboleda que bordea el atrio de San jacinto surge la Virgen de la Estrella, entronizada sobre el ánimo y el entusiasmo insuperables de sus cofrades. Este año a los "pasos" de la Hermandad les faltan la candelería y otros elementos de exorno. Los que me escuchan saben bien los esfuerzos y sacrificios necesarios para ir poco a poco reuniendo cuanto es indispensable a fin de poner una Cofradía en la Calle, y si ello resulta ley general, más complejo e inaccesible ha de ser su cumplimiento para " las Hermandades populares, en las que la diligencia y la piadosa dedicación rebasan en mucho a las posibilidades económicas; en estas Cofradías cuando se consigue ultimar un candelabro, dorar una talla o bordar un manto, los Hermanos se gozan y ufanan, satisfechos de poder realzar con sus medios humildes el esplendor de sus sagrados titulares. La Cofradía de la Estrella, que presentará en el "paso" del Señor tres nuevas esculturas y que se disponía a celebrar este año el contento del estreno, se ha visto damnificada gravemente, pero cumplirá su recorrido habitual a la Catedral gracias a la generosidad de otras Hermandades, que tan pronto conocieron el daño sufrido rivalizaron en ofrecimientos de cuanto fuera menester. Para que la estación penitencial pudiera realizarse.
Yo estoy cierto de que esta generosidad será compartida por todos y que el próximo año la Virgen de la Estrella, exornada ya con propia candelería, sentirá el consuelo de comprobar una vez más el amor y la caridad de los sevillanos.
Muy poco nos perdemos en el Domingo de Ramos y lo mismo los días siguientes, pero mucho, en cambio quedaría aquí sin alusión siquiera por el agobio del tiempo..."
El pregón de la Semana Santa de 1953, celebrado el día 15 de marzo en el teatro San Fernando de Sevilla, fue pronunciado por D. José Luis de la Rosa, que nos decía:
"Y así como el paso de Cristo toda la ciudad se convierte en templo, toda Sevilla florece en oración y plegaria, para la Virgen toda la ciudad se convierte en piropos, toda Sevilla será una fervorosa letanía de amor, que cantará a la Virgen en sus más bellas advocaciones, y así la "Stella matutina ", Estrella de la mañana, en su barrio de Tríana"
En el año 1955, D. Celestino Fernández Ortiz, el día 20 de marzo en el teatro San Fernando de Sevilla, cantó a las Hermandades y concretamente a la Hermandad de la Estrella, haciendo una alusión a las manos de la dolorosa trianera.
" La de la Estrella, la Virgen que llora con las manos, con las manos más bellas de nuestra imaginería... "
En 1959, el orador fue D, Francisco Montero Galvache, que en su pregón dedicó estas líneas a la Hermandad de la Estrella.
". ..La Estrella, suma de los símbolos, porque tiene Penas, y Santo leño y humildad de Francis co de Paula, todo con una repajolera gracia redoblante en la cera, las jarras y las flores"
En el pregón de 1960, pronunciado por D. Adolfo Rodríguez Jurado, en el teatro San Fernando de Sevilla, el pregonero relató un hecho bastante triste para la Semana Santa de Sevilla, el atentado a la Virgen de la Estrella en el año 1932 y dice así:
"Y llegamos al año 1932, y hay una simpatiquísima cofradía que corre la aventura de sacar a la Virgen de la Estrella y creo que fue en San Pablo donde se le arrojó un petardo, que cayó sin explotar a los pies de la Virgen, y en otro lugar del recorrido tiraron piedras que no le dieron a la imagen, porque la "Estrella" está demasiado alta para que puedan llegarle las piedras de los hombres, y por último, al llegar o al salir de la Catedral, un criminal empuñando una pistola, disparó contra la Virgen y las balas atravesaron el palio; y en esos momentos, un hombre del público, indefenso, pues no tenía más que un bastón en la mano, se abalanzó al malhechor, que aún empuñaba la pistola, y de un garrotazo lo tumbó al suelo. Este es "el gesto del sevillano' que se transmite desde hace más de cuatro mil años"
El pregón de 1963, celebrado el día 30 de marzo, coincidiendo nuevamente con la festividad de Nuestra Señora de la Estrella, el orador D. Juan Moya García se refería en su texto a la belleza de las manos de la Virgen y dice así:
"Gracia es también finura y grandeza de espíritu como la guardada por los cofrades de la Estrella con nuestro querido Obispo Auxiliar. En el Retiro de Adviento, que para los Cofrades de Sevilla dirigiera este año Monseñor Cirarda, con expresión bellísima, salida de su gran corazón, nos decía: Las Vírgenes de Sevilla parecen hablar, reír y llorar con sus manos. Al día siguiente, los hermanos de la Estrella le envíana, filialmente dedicada, una foto de las manos, sólo de las manos, de la Virgen de la Estrella, las manos de Dolorosa más bonitas y más llorosas en está tierra pródiga en Dolorosas con manos de ensueño" .
En 1966, D. José María García BravoFerrer, en su pregón de la Semana Santa celebrado en el teatro San Fernando de Sevilla, donde se refiere a la Virgen de la Estrella, diciendo lo siguiente:
"La angelical carita pueril de la Estrella"
Continuando con su pregón, y refiriéndose a las calles sevillanas con advocaciones marianas, dijo lo siguiente en relación con la Virgen de la Estrella:
"Nuestras Vírgenes tienen todas, en unas calles burguesas de Sevilla, sus bellos nombres en ellos; respondamos con caridad, con amor y que haya una calle de la Estrella" .
Don Juan Delgado Alba, en 1968, pronunció el pregón de la Semana Santa en el teatro San Fernando de Sevilla, refiriéndose a la Hermandad de la Estrella de la siguiente manera:
"También pudimos encontrarnos a la cofradía cuando la tarde comienza a declinar y bajo una verbena de colores que el cielo ha montado sobre el puente, la Virgen de la Estrella, primera embajadora que Triana envía a Sevilla, viene a recoger nuestro piropo encendido y a contarnos cómo su Cofradía, que huele a barro alfarero y a agua marina, sin dejar de ser ejemplo de tradición cofrade, ha sabido, a la par, hacerse ejemplo y guía de un marchar acorde con esta hora nuestra que nos habla de caridad y de justicia"
El día l5 de marzo 1970, D. José Sánchez Dubé, fue designado pregonero de la Semana Santa de Sevilla, celebrándose el acto por primera vez en el teatro Lope de Vega. Sin duda fue un día inolvidable para los cofrades por el estreno del lugar y un día radiante para los hermanos de la corporación de la Estrella, ya que D. José Sánchez Dubé pertenece a la misma y nos contó con emoción su vida cofrade en la Hermandad Trianera.
"Y con profunda emoción, recordamos a los que partieron de entre nosotros y llegaron, Señor, a tu presencia: los que nos legaron su ejemplo y su vida consagrada a tu servicio, a través de nuestras cofradías,... Manolo Rodríguez de mi Hermandad trianera. Yo recuerdo, Manolo, que, en dos ocasiones muy difíciles, tu casa fue cobijo seguro para nuestra Señor,: te oí muchas veces decir que en tu hogar se produjo un revuelo emocionado y contenido, y a media voz, los tuyos se avisaban: ¡La. Virgen, la Virgen, que viene la Virgen! .
Ahora, Manolo, en tu tránsito súbito, habrá habido allá arriba sin lugar a dudas, un revuelo de ángeles, que, jubilosos; "te anunciaban: ¡Señora, ahí viene quien dio posada, ahí viene quien te buscó refugio y supo guardarte, ahí viene, Señora, un cofrade ejemplar de la Estrella!.
Y precediendo con su luz al peregrinante pueblo de Dios, como signo de vida cierta y de consuelo hasta que llegue el día del Señor, Sevilla te hace Estrella de la mañana:
Mis labios quedan suspensos,
Estrella para cantarte,
Seme hace un nudo en el pecho
y sólo atino a rezarte.
Ante Ti, Madre mía, luminaria de mi vida y de mis afanes, permitidme cofrades, que me postre a sus plantas.
Al término de este quehacer y en la víspera ilusionada de un nuevo Domingo de Ramos, en la noche fría de San jacinto, cuando todos han marchado y permanecemos en guardia y oración hasta que amanece el día, un mudo diálogo se eleva hasta tu trono. El cansancio nos invade, el sueño ha huido, tu mirar nos sostiene; tu rostro, Madre mía, cambia de expresión, lo sabemos tus hijos; nuestras preocupaciones y nuestras alegrías se reflejan en él y tu expresión nos señala una y otra vez el camino.
A veces, Madre, no sabemos interpretarlo, ni seguirlo, porque nuestros pasos son torpes o nuestra mente se ofusca.
Hoy, en este mañana, agotado por el esfuerzo, me presento ante Ti, con las manos vacías. Cualquier acierto, tenlo Señora, como muestra de gratitud y alabanza del pueblo de Sevilla.
¡Estrella de la mañana, ruega por nosotros; ruega por Sevilla!"
Don Antonio Hermosilla Molina, el día 28 de marzo de 1971, pronunció el pregón de Semana Santa, en el teatro Lope de Vega, en el cual se refirió a la Hermandad de la Estrella de la siguiente manera:
"Quiere sentir la imagen, hacerle hablar y oírla, escuchar el hágase tu voluntad y no la mía, bajo el magnolio de San jacinto, un Domingo de Ramos"
Al año siguiente, el 19 de marzo, también en el teatro Lope de Vega, D. Ramón Martín Cartaya, elegido pregonero para alabar la Semana Mayor de Sevilla, evocó a la Virgen de la Estrella:
"Tú eres el consuelo cierto para este pueblo que, llevándote delante, peregrina precedido por la luz esplendorosa de Tu Estrella"
El pregón de la Semana Santa de 1974, fue pronunciado por D. Ricardo MenaBernal Romero, el día 31 de marzo en el teatro Lope de Vega, el cual dedicó unas palabras a las bonitas manos de la Virgen de la Estrella, diciendo lo siguiente:
“Pero, porque todo no es malo en el corazón del hombre, porque hay rayos de esperanza en el alma y porque perdonar es enseñanza de Dios, vienes Tú, ESTRELLA de allende el Río, a llenar a Sevilla con la Pena de Tu Cara y la hermosura de Tus manos; las manos más bonitas del mundo, las mejor dispuestas de la tierra, que hacen de cada uno de sus dedos los ríos caudalosos del perdón para aquellos que, sin entender lo que despiertas en el corazón de tus hijos, se molestan de éstos” cariños divinos".
D. Rafael Duque del Castillo, el día 16 de marzo de 1975, en el teatro Lope de Vega de Sevilla, en su alabanza a la Semana Santa, dirigió unas palabras al Cristo titular de la Hermandad de la Estrella, Nuestro Padre Jesús de las Penas, cuando estaban todavía en la Iglesia Parroquial de San Jacinto de Triana:
"Será la actitud paciente, resignada del Cristo de las Penas de San Jacinto, la que nos haga comprender, el consuelo de la Oración, cuando el mundo nos abandona".
Hasta el año de 1977, no fue de nuevo nombrada la Hermandad de la Estrella en el pregón de la Semana Santa de Sevilla en el teatro Lope de Vega, el día 27 de marzo, dedicándole el pregonero, D. Rafael Belmonte García, unas bellas palabras a la citada corporación, que decían así:
"Y ahora sí, el salto de una orilla a otra; aquí también el blanco se une al morado y el azul. Y un río de por medio que no separa, sino que une en una misma fe. Sevilla tiene varios puentes no todos los que necesita y los que nosotros quisiéramos, pero yo creo que los más hermosos y firmes son estos puentes que nos unen a través de una misma fe Cofradiera. Y en Triana, la Valiente, la Hermosa, la Bonita, la de las manos de nácar y el corazón dorado, la Estrella.
Su Hijo delante, humilde, esperando su muerte que será nuestra redención; detrás, Ella, la Estrella, más rutilante en el firmamento cofradiero. La que unió dos razas para que se hicieran hermanas y mezclaran su sangre para adorarla.
¿Por qué en tu cara la huella
del clavel y de la rosa?
¿Por qué, siendo Dolorosa
eres de todos la Estrella?
¿Por qué, Estrella, por qué;
a tu paso por Triana
hasta la Cava Gitana,
al verte se pone de pie?"
Al año siguiente, el día 12 de marzo en el teatro Lope de Vega, D. Antonio Soto Cartaya, volvió a recordarnos la belleza de las manos de la Virgen de la Estrella, cuando pronunció sus inolvidables palabras alusivas a las Hermandades sevillanas:
"Porque nuestra fe no es un creer, es un vivir, y un vivir no, sólo la intimidad, sino un vivir esa fe con los que están alrededor nuestro, como la vivió la de las manos incomparables, esa Virgen Estrella de los cielos, que cada Domingo de Ramos, con su boca entreabierta por el dolor, nos envía Triana y que este año por fin, volverá a pasar por el puente"
El día 1 de abril de 1979, en el teatro Lope de Vega, D. Manuel Toro Martínez, orador del pregón de la Semana Santa de Sevilla, se acordó de la Hermandad trianera de la Estrella, cuando se refirió en dos ocasiones a los titulares de la citada cofradía:
"Un Cristo para decirle nuestras Pénas: y para ello le sentamos en un monte, como en San jacinto" . "Ve, si no, a la Estrella, luz que guía, en su Domingo de Ramos: su ceño frunce de dolor, sus manos son un primor alado, y ¿qué ocurre?: pIeamar. . ., que se lleva los corazones engarzados.
Por eso, Estrella,cuando pasas por el puente: ¡Triana contigo!, Virgen mía... " .
El pregonero elegido en el año 1980, D. Miguel Murube Pérez, también evocó a la Hermandad de la Estrella en el acto celebrado el día 23 de marzo, Domingo de Pasión, en el teatro Lope de Vega, en el cual es de resaltar el hecho de que la Banda Municipal' de Sevilla, dirigida por el maestro D. José Albero Francés, interpretó por primera vez el Himno de Andalucía.
"O aquél que nos trae desde Triana, la congoja profunda de la Virgen de la Estrella."
El 5 de abril de 1981, el pregón fue pronunciado por D. Alfredo Flores Pérez, el cual tuvo también unas palabras de elogio para la Hermandad trianera de la calle San Jacinto:
"Anunciamos la buena nueva de la Salvación y digamos con toda la fuerza de nuestra fe que frente a todas las formas de opresión, frente a lo que separa, frente a la muerte, frente a la pobreza, con nosotros viene el Salvador, Cristo en la Cruz es la libertad, Cristo es la Luz y es la Vida y los hombres llegarán a Jesús siguiendo un camino que hoy como entonces les será mostrado por una Estrella.
Estrella, adelantada de Triana en el Amor, anuncio de todos los consuelos que cruzarán el puente, Virgen de la Estrella que ya escuchaste los mejores piropos, Sublime, Valiente, Rostro de aflicción y llanto, Estrella camino del Altozano, Estrella de azules y plata, Estrella que a tantos confortas y no quieres que Triana vea tus lágrimas, sólo le volverás tus ojos cuando ya en la noche, luces y sombras de Sevilla, la candelería devuelva el color a tus mejillas, Estrella de hombres, guíanos hacia la Luz, ¿dónde las tinieblas si tú estás con nosotros?"
El pregón del año 1983, celebrado el día 20 de marzo en el teatro Lope de Vega, cuyo orador fue D. Enrique Osborne Isasi, fue el primero presidido por el Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo, y en el mismo se recordó a la Hermandad de la Estrella con las siguientes palabras:
"¿'Qué te ha dicho Triana,,Sevilla
que sólo con la Alfarera
la Señora que ella mima,
tus besos de amor son versos
que con su belleza riman?
Qué le dices, Estrella, a Sevilla
que la dejas atónita y jubilosa a un tiempo,
arrebatando la tiniebla de su ocaso,
incendiando de luz el cielo,
aurora de Dios tu leve paso.
Que no hay noche en Sevilla
La' noche en que tú sales,
Estrella de la mañana,
que no hay noche, no,
que no lo quiere Triana. "
Hasta el año 1986, en el pregón celebrado por primera vez en el teatro Álvarez Quintero, el día 16 de marzo, nos fue nuevamente evocada la Hermandad de la Estrella en las palabras de D. Francisco Morales Padrón:
". . . con una letra por nombre; con una advocación robada al cielo y única ella entre todas las Dolorosas sevillanas, que tiene en la Catedral otra Virgen de la Estrella, que año tras año la aguarda y la ve pasar majestuosa... "
El día 5 de abril de 1987, el pregón fue pronunciado, también en el teatro Álvarez Quintero, por D. Manuel Navarro Palacios, el cual dedicó unas letras a los titulares de la cofradía:
"Afligidos todos por los que el Cristo sedente de Triana, ruega al Padre, para que los consuele, y para que su bendita madre la Estrella, vespertina del Domingo, soporte el llanto por su hijo y por todos los que fuimos nombrados hijos suyos al pie de la Cruz, donde estaba y estará siempre dándonos fuerza para luchar contra ese mal que existe. "
Al año siguiente, nuevamente en el teatro Lope de Vega, una vez reformado, se celebró el pregón de la Semana Santa de Sevilla, pronunciado en este caso por D. Luis Rodríguez Caso Dosal, el día 20 de marzo. El orador se refirió a la Virgen de la Estrella de la siguiente manera:
"A la puesta del sol de un Domingo de Ramos, en la antigua calle Ancha de la Magdalena, delante del que fuese Convento de la austera Orden del Carmelo, Virgen de la Estrella, recibirás el homenaje de los que suplicantes en Ti esperan, Alfarera Mayor del barrio de Triana”.
Uno de los pregoneros que más espacio dedicó en su acto a la Hermandad de la Estrella, fue D. José Luis Garrido Bustamante, el cual el día 1 de abril de 1990, en el teatro Lope de Vega expuso lo siguiente :
" y el título de Hija Adoptiva se lo entrega Sevilla cada Semana Santa rubricándolo con un Canto de Alabanza, que es un Magníficat nuevo, una Letanía Lauretana complementaria, un Salmo tan hermoso como el mejor de los que contiene el libro de los libros: Nada menos que ¡guapa, guapa, guapa! .
Por eso nos agrada tanto que ese nazareno de la Estrella nos dé medallitas de la Virgen en vez de aquellos caramelos que pedíamos cantando cuando chiquillos con el relieve de su carita nacarada servirán para que, pasado el tiempo, cuando la Semana Santa se haya quedado atrás, pensemos en Ella, al volver a vestir en cualquier ocasión la ropa del Domingo de Ramos, y recordemos, entonces, que Aquella Semana Santa
La Virgen bajó del Cielo
Por una larga escalera
Formada por los luceros.
Madre ¿"me llevas contigo?
Pidió permiso una estrella
y la Virgen sonriendo
se la trajo hasta la tierra.
En el barrio de Triana
La Señora se quedó
y por Virgen de la Estrella
en Triana se nombró.
Era Domingo de Ramos
Sevilla estaba de gala
y al ver a la Virgen dijo:
"Es la Estrella de Triana"
D. José María Rubio Rubio, que fue el pregonero el día 17 de marzo de 1991, en el teatro Lope de Vega, se refirió a la Estación de Penitencia de la Corporación que analizamos:
" El ángel de mi alegría me llevó al corazón de Triana. Los primeros penitentes hace tiempo que pasaron por la calle San Jacinto y el Altozano era una fiesta de terciopelos azules la tarde del Domingo de Ramos. El pueblo sencillo que ha esperado un año entero el amanecer de su ESTRELLA más sublime va a celebrar su fiesta como una Pascua de ternura renovada en la que la imagen de Ntro. Padre Jesús de las Penas pondrá en la altitud del puente el acento conmovido de la plegaria de Dios.
Porque esta fiesta de Pasión es fiesta Santa y lo dice la mujer que se persigna ante el relicario de la Virgen alfarera y el nazareno que nos da en silencio una medalla y la huella de oración y cera que tras un manto azul de Ave Marías va dejando como un rastro de Dios en' el asfalto bendecido de nuestras calles.
Estrella de Triana
Dile a Sevilla
que el amor no distingue
de orilla a orilla.
Vuelve a Triana
que eres Madre su Estrella
de la mañana.
El día 5 de abril de 1992, último año en que el pregón fue pronunciado en el teatro Lope de Vega, D. Antonio Moreno Andrade fue el orador, el cual recordó a la Hermandad de la Estrella de la siguiente manera:
"Y llevarle desde Sevilla a Triana, donde ya Justa y Rufina levantaron el estandarte de la fidelidad a la fe un barrio de signo inconfundible que imprime su alma de grandeza a Dios hace y concibe.
Con el barro de la orilla
hizo una Virgen Triana.
Se la regaló a Sevilla.
Le puso cara de Cielo,
lágrimas de seguidilla
y manos de filigrana.
Alfarero que modelas
las más expresivas manos. . .
de Triana una acuarela.
¡Que Sevilla es Altozano
cuando Tú pasas, Estrella.
El primer pregón celebrado el día 28 de marzo de 1993, en el moderno Teatro de la Maestranza fue pronunciado por el Rvdo. Padre D. José María ]avierre Ortas, hijo adoptivo de Sevilla, el cual dedicó una amplia parte de su pregón a la Hermandad de la calle San Jacinto:

"Tenso de nervios y apretada la emoción, espero cada año ver venir desde mi ventana los estandartes trianeros a llenar de gloria la entrada de Sevilla por el puente.
El Domingo de Ramos, en pleno apogeo de la tarde, mientras el sol desploma su poderío sobre las colinas del Aljarafe, las columnas de nazarenos blancos con antifaz, morado los del Señor, azul los de la Señora, avanzan por el puente portando nombres e insignias a honor de Nues tro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Estrella. Con el santo Lignum Crucis, traen la devoción de las alfareras, Justa y Rufina, que Triana regaló a Sevilla para que sostengan enhiesta la Giralda. Portan además en sus capas, bajo la enseña de San Francisco de Paula, el recuerdo de los frailes mínimos dedicados en su antiguo convento trianero de la Victoria a echar puñados de agua bendita sobre los bajeles de Indias.
Yo sé por qué la Estrella viene tan linda, valiente y tan airosa. Su cofradía nació en aquel convento de los mínimos cuando Triana era nido de traficantes y marinos. El convento veneró la imagen de Nuestra Señora de las Victorias, que presidía la marcha de los marinos españoles que salían Guadalquivir abajo a buscar por las bocas de Sanlúcar el abrazo del mar. Ante la Señora de Las Victorias, la mañana del 10 de agosto de 1519, arrodilló a sus hombres Hernando de Magallanes, que tenía aparejados cinco navíos en el muelle de las Muelas: "La Trinidad" con enseña de Almirante y los cuarteles de don Hernando; la "Concepción", porque no podía faltar este título; "Santiago" y "San Antonio"; "Nuestra Señora de las Victorias", que se llamará sencillamente "Nave Victoria" y será el único de los cinco bajeles que el 8 de septiembre de 1522 con dieciocho hombres a bordo capitaneados por Juan Sebastián Elcano regresará para rendir homenaje a la Señora y contarle que efectivamente la tierra es redonda.
La Virgen de Triana conocía de cara a todos los marinos de España. Ellos le fundaron cofradía y le pusieron por nombre Estrella, "bendita candela en la noche" (Shakespeare) que guía nuestra ruta: Así vienes, Señora, con tu nombre "robado del cielo" (Morales Padrón), esplendor que emana del rostro de Dios; así atraviesas gentil nuestro puente para dejar sobre la ciudad de Sevilla el reguero de luz de la Estrella de Triana.

En el año 1994, concretamente el día 20 de marzo, se celebró nuevamente el acto del pregón en el teatro de la Maestranza, siendo en este caso el orador D. Vicente Luis García Caviedes, el cual dedicó unos hermosos versos a la Virgen de la Estrella:
"Ese Espíritu es el que nos tiene que llevar entendernos con los hombres de tal manera que la proclamación de la Pasión sirva de puente y cercanía con ellos, porque si no es así difícilmente podremos entender la aflicción de Jesús de las Penas. Cristo implorante y solo, pese a ir rodeado de sayones. Tienes la Cruz en el suelo en el señal de espera y acogida. Atraviesas en la tarde del Domingo de Ramos el Puente de Triana, para mostrar a Sevilla Tu dación infinita y sin límites y también para que cada uno de tus hijos, comprendan que tienen una cruz, aunque sea en el suelo cómodo del olvido. Pero, Triana quiere que de la oscuridad que envuelve Tu Pena brote la luz que irradia la Estrella más reluciente de nuestro cielo. Y a Ti, Nuestra Señora de la Estrella, en esta mañana de Sevilla luminosa, como Tu, te ofrezco mi alma.
Virgen de la Estrella
Luz y Guía de Triana
en tus manos primorosas quisiera poner mi alma
y mitigar el dolor
que Tu corazón emana. Triana te mira,
llora y calla.
Tranquila. Aunque del
puente te alejes,
volverás de madrugada,
y contigo la claridad
y alegría de tus hijos
que te aclaman.
Virgen de la Estrella,
en tus manos primorosas quisiera poner mi alma
para que la muerte no venza
con su noche inacabada,
ni el resplandor de Tu luz
ni el consuelo de Tu cara.
Nazareno de la Estrella
ya venciste tu flgonía
y tu muerte es rematada
porque junto al alba
de la Gloria
gozas de la transparencia
alcanzada.
Virgen 'mía de la Estrella,
en tus manos primorosas
quisiéramos Triana y yo
disponer nuestras almas.
Para el pregón de la Semana Santa de 1995 fue designado D. Juan Foronda Blasco, el cual en el acto realizado el día 2 de abril en el teatro de la Maestranza, recordó a la Virgen de la Estrella con los siguientes versos:
"No habrá más luz que la Tuya ¡Preciosa Estrella de la mañana! Cuando de regreso a Triana ilumines no sólo el puente, sino también el río y el barrio y el alma trianera, alumbrando con tus rayos refulgentes las negruras de las tinieblas del pecado y de la muerte y anunciando la llegada del Sol de justicia. Por ello alégrate y gózate Triana porque:
Ya vuelve, cruzando el puente,
de regreso de Sevilla
y tanto como el sol brilla.
la bella Estrella Valiente.
Todo su barrio se siente
leno de luz y esplendores,
y de claros resplandores
que difunde la blancura
de su más bella criatura,
entre rezos y clamores
¡Triana!) de Sevilla
vuelve la Estrella,
levantando emociones
la Madre Tierna.
Con un abrazo
recoge a los trianeros
en su regazo.
Y sus dolores
se los llevan cantando
los ruiseñores.
¡Reina y Señora!
mira como Triana,
tu gracia implora.
D. Carlos Colón Perales fue el pregonero de la Semana Santa de 1996, celebrado en el teatro de la Maestranza, narrando una pequeña historia de la corporación trianera:
En torno al palio que guarda el dolor de fina loza blanca de la dolorosa de Triana, está anudado el recuerdo de las primeras horas de una mañana gris y aún fría de marzo, en la que un padre primerizo, ,que, de pura alegría, no podía creerse que lo era, se echó a la calle San jacinto porque el niño y la madre se habían dormido, y tenía que andar para domesticar tanta emoción, sentir el aire fresco de la mañana para no creer que estaba soñando. Fue su hermano quien dijo de ir a dar gracias por la vida nueva y se acercaron a la capilla recién abierta, para pedir a la protectora de los viajeros a las Indias que cuidara con sus manos al recién nacido, y que fuera. en su travesía de la vida su siempre segura y buena Estrella.
El pregón de la Semana Santa de 1997, fue pronunciado por D. Ignacio Montaño Jiménez, celebrándose el día 16 de marzo en el teatro de la Maestranza, el cual dedicó unas hermosas palabras al inolvidable Director Espiritual de la Hermandad de la Estrella, el Padre D. Gabriel Ramos:
No bastan ya el sacrificio de la cruz de penitente ni el dolor de la trabajadera; este amor está por encima de la limosna y del Pregón, de los cargos y de las jerarquías; porque la cara y la cruz de la moneda del amor de Dios nos llevan a compartir con el otro las alegrías y las tristezas. Como hizo durante toda su vida el Padre Gabriel Ramos, en las Tres Mil Viviendas, en la Parroquia Salesiana de San Pedro y como Director Espiritual de la Hermandad de la Estrella.
Al enterarse de su muerte Triana recordó la hermosa leyenda de aquel cofrade que vistió duran te más de cuarenta años su túnica blanca y que, al término de cada estación de penitencia, cansado y sediento, hacía el sacrificio de no beber el vaso de agua que le ofrecían. Y al pasar el Puente, de vuelta a casa, Dios pagaba su ofrenda encendiendo en el cielo de la madrugada la estrella más hermosa.
Un año vistió de nazareno, por primera vez, su nieto, y ya de recogida, el abuelo pensó: "Si no bebo, él tampoco lo hará". Y renunció al milagro de la estrella compadecido de la sed del niño y ambos bebieron. Y aquella madrugada Dios ilu minó la noche de Sevilla con dos brillantes luceros, como premio a la caridad.
Dentro de una semana Triana subirá hasta Sevilla y el Dios del Amor premiará, al pasar por el Guadalquivir, el testimonio de vida generosa de Gabriel y de tantos buenos trianeros con dos hermosísimas Estrellas: La Estrella que desde siempre se enciende en el corazón del altozano y una Estrella Coronada sobre las aguas del río.
Triana tiene un sueño,
Triana sueña
que en su cielo más alto
brilla una Estrella.
Sueño bendito,
¡que esa Estrella es la Reina
de San Jacinto
Triana tiene un sueño,
luz soñadora
que ilumina una Estrella
Madre y Señora.
Sueña Triana,
¡y ese sueño es la Estrella
de la mañana
Triana tiene un sueño,
sueño trianero,
que brilla en San Jacinto
como un lucero.
y al Altozano,
¡al verla, le parece
que está soñando
Triana tiene un sueño,
y sueña el puente
su Estrella Coronada
por la corriente.
Llora la Estrella,
y Triana y su río
lloran con Ella
En el año de 1998, en el teatro de la Maestranza, pronunció el pregón de la Semana Santa de Sevilla, D. Juan Carlos Heras Sánchez, resaltando en su relato la próxima coronación canónica de Nuestra Señora de la Estrella:
El día está vencido. Pero hay una Estrella que vaga. Dicen que al entrar por la Puerta de Triana se ha llevado toda la luz del sol que trajo el gran Domingo, al entregar los mensajes que del arrabal ha traído como primera emisaria del pesar que allí se siente por las Penas de su Hijo .y al pasar por la Magdalena, Juan Sierra la ha llamado "la sangre más limpia de Triana".
Apagada se queda Triana sin la Estrella que le guía. El que os habla, va a buscar esa Estrella sin cuya brújula no se orienta. Y cuando con Ella se encuentra, para él comienza una noche más íntima, más pequeña; donde cabe justamente la sangre de un solo Hombre. La noche aumenta el pálpito entre dolor y alegría. Son las dos de la madrugada en el Puente de Triana. Hay un silencio antiguo que yace en el fondo del río.
En mi interior hay un hueco de silencio desde el año 92, cuando en la madrugada del Lunes de Pasión el buen Castellano Viejo, sevillano militante, fue llamado por Dios a su eterna Casa. A los siete días justos, los albicelestes nazarenos me rodearon en el puente, llevándome hasta la Virgen. Tras la llamada del martillo, el capataz alertó a la cuadrilla del espíritu de esa levantá. Asunta fue la Virgen por sus costaleros mientras un Padre Nuestro era musitado bajo los antifaces morados. El aire temblaba como si estuviera recién nacido. Cubrió como un bálsamo la herida de la muerte Una mirada con olor a nardos divinos. Mientras el paso avanzaba a los son de un triste tambor, en la oscuridad del puente, mis ojos se encontraron con los de la Virgen, y en ellos vi que no había olvidado al hombre modesto y bueno, que Ella sabía que él la había tenido por la Virgen Valiente dé infinita belleza, y que así se lo enseñó a sus hijos.
Su mirada fue entonces de Madre, mi dolor relicario en sus manos y quedó la memoria del castellano unida ya para siempre a la pálida luz de la Estrella única del Domingo de Ramos. Entonces entendí tan reciente aún el dolor de la pérdida- las palabras del Evangelista: "Dios es luz sin mezcla de tinieblas. .. Dios es amor... y en el amor no cabe el temor". Y ellas corroboraban las más sencillas que mi padre siempre decía en coloquial manera: "hijo, a los difuntos amarlos en vida y rezarles cuando mueran, y al Señor pedirle siempre \ni poderes ni riquezas, sino que nos ayude en la vida con, honradez y firmeza y dulce muerte nos dé, cuando vivirla no pueda.
Por eso voy, iré e irán mis hijos a buscar tu consuelo sobre el puente, a perseguir tu luz cuando deja Sevilla para sentir fue Triana que acude a recibirte, Virgen Bendita y buena de la Estrella, fino bálsamo de nardo que sana el corazón desgarrado.
Llegada la que es Estrella al Altozano, la claridad de sus ojos por calle San Jacinto se expande a Triana entera, que Ella es como el principio, el arjé, de este alfoz de la ribera, pues su luz nos saca de la ceguera, nos trae agua para saciarnos la sed, con sus manos alfareras dulcemente nos moldea y con su soplo de pena nos da la vida nueva. y dicen los trianeros que Justa y Rufina han cambiado el torno por el cincel, para labrarle una corona que el pueblo le quiere poner. Avanza hacia su capilla y el azul de su palio desborda y cubre la noche negra: que en ese firmamento sólo habrá una Estrella. Vuelta hacia su pueblo que ansía coronarla, que no quiere que se vaya, que no quiere perderla, nos recuerda su luz fugitiva que cuando en el mar de este mundo nos perdamos, en Triana hay un faro de vida nueva que las tempestades calma y el alma eleva.
En el pregón de la. Semana Santa de Sevilla, celebrado el día 21 de marzo de 1999, el Pregonero fue D. Eduardo del Rey Tirado, el cual tuvo unas hermosas palabras para la Corporación, cuya imagen titular fue coronada el día 31 de octubre de ese mismo año:
Y daremos entonces gloria a Dios en las alturas, como, en esa noche que será de nuevo recreada gloriosa entre las hojas color barro del otoño. Porque habrá otro Domingo de Ramos cuando nos pregunten dónde vamos, y digamos: "Hemos visto salir nuestra Estrella y venimos a saludarla, que ya viene coronada”. Será el día en que toda la Ciudad, con sus ángeles X sus santos, honrará a la que tuvo siempre como Estrella del puente, del río, del Altozano y de Sevilla. Y Arrabal, Guarda y Collación de nuestras almas.
Y luego de coronada, ¿cómo te llamaremos? ¿,Soberana, Reina, Señora? Pero Tú, Madre, no querrás: "Llamadme como siempre: la Estrella de Triana"
El 9 de abril del año 2000, en el teatro de la Maestranza se celebro el último pregón de la Semana Santa del siglo XX, cuyo orador fue D, Joaquín Caro Romero, quién dedicó en su poesía de corte popular, asequible, cuidada, sobria, directa y musical, unas palabras a la Hermandad de la Estrella:
Los sevillanos nos movemos más por el tiempo que por el espacio, Rodrigo Caro acostumbraba a decir: "No he navegado en mi vida más que de Sevilla a Triana ". Hubo un tiempo, muy lejano, en que las Cofradías trianeras no cruzaban el río. Hacían la estación de penitencia a la Real Parroquia de Señora Santa Ana, la Catedral trianera. Pero está bien que María salga a visitar a prima Isabel una vez al año. Qué inmenso honor. Y la Estrella incomparable desde su observatorio de amor de San Jacinto, polarización de devociones, se viste de Domingo de Ramos, coge el camino más corto, el más recto, y se planta en Sevilla, que le dice:
"Bendita Tú entre las mujeres (...) Pero ¿'cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme?. ¿Qué es Triana, un milagro o un regalo? Allí por donde va deja su huella. Ilumina las calles con la Estrella...
El 1 de abril del año 2001, en el teatro de la Maestranza, D. Carlos Herrera Crusset, en su pregón, reflexionó en torno a Dios, no de forma teológica, ni mística, si ya fue de forma pasional, reflexiva y esperanzadora ante el nuevo milenio que se le aproxima a las cofradías sevillanas. A la Hermandad de la Estrella le dedicó unas bellas estrofas:
¿Adónde va Estrella que cruza como un, escalofrío por entre niños y globos y almas en estado de asombro?
¿De qué firmamento ha huido para hacerse mujer en Triana?
¿Qué hijos del cielo la están llevando a hombros? ¿Qué extraña y temblorosa filigrana,danza en mis labios cuando la nombro?
Va a Sevilla.
Viene de San jacinto y a San jacinto mira.
Quiere volver, atravesar su Altozano
y una cava y una calle.
y tantas vidas
y tanto planeta temprano
Que la espera de recogida.
¿Quién dijo que una Estrella era un brillo lejano nacida en un orificio de un firmamento quebrado?
¿Quién dijo que están remotas de Sevilla las estrellas si aquí hay una que alborota con cara de doncella con su nombre de lucero de esos que el cielo regala las noches en las que espero con los sentidos en danza se me abalance la luna clara y la luna no se abalanza?
Con ese llanto que alcanza la espalda de una emoción Lágrimas de redención de este largo laberinto. Es el llanto de una estrella Que en el cielo dejó huella y que vive en San Jacinto.
En el mismo Teatro de la Maestranza el día 17 de Marzo de 2002, D. Francisco J. Ruiz Torrent desgranó sus vivencias personales, trianeras y sevillanas, familiares y entrañables en torno a la Virgen de la Estrella:
Como casa grande de vecindad, gustamos comparar a aquel templo donde vivían tres de las vecinas más queridas y populares del barrio: Estrella, Esperanza y Rocío. Tres nombres de mujer que junto a Salud, Victoria, La O y Patrocinio sujetan esos cuatro puntales que desde siglos vienen sosteniendo a Triana, San Jacinto, Los Remedios, y Señá Santa Ana.
A escasos metros de San jacinto nació el Pregonero. Allí se despertaron sus primeros amores de adolescentes hacia aquellas guapas vecinas con las que compartió durante media vida sus diarios problemas y secretos, hasta llegar a tal punto que sus nombres se mencionaban en la casa como el de cualquier otro miembro de la familia.
¿A qué hora sale la Estrella? Y nos referíamos a Ella como si se tratara de mi propia hermana, que tuviera plan de salir aquella tarde para ir de compras o simplemente visitar a una de sus amigas del otro lado del puente.
Imposible olvidar por aquellos años en los que vivimos Sevilla en la distancia, un Domingo de Ramos en el que mediada la tarde de un día gris y lluvioso, una locutora de excepción, mi propia madre, nos llamaba por teléfono desde su casa trianera... ¿Ha salido ya la Estrella?, preguntamos emocionados, queriendo adivinar lo que durante todo el día habíamos tenido presente en nuestra imaginación. Ahí la tienes hijo mío, fueron sus únicas palabras. Con los ojos nublados y el corazón palpitando, pudimos percibir los aplausos del gentío que saludaba a la Señora. No podíamos creerlo. Estábamos oyendo "Estrella Sublime", y la Virgen entre mecidas y piropos nos la imaginamos en aquellos momentos enfilando la calle San jacinto, mientras la Niña de la Alfalfa remataba las últimas estrofas de una saeta.
También en aquellos momentos le susurré muy quedamente:
Adiós mi rosa temprana. Adiós mi bella alfarera. Aunque lejos de Triana yo siempre estaré a tu vera, Estrella de la mañana.

En el mismo Teatro de la Maestranza el día 6 de Abril de 2003, D. Francisco J. Vazquez Perea decía lo siguiente:
Creo que creo en Dios porque una noche en San Jacinto, víspera de estrenarme como padre, vislumbré en los ojos amilanados de la Estrella -que esconden el infinito donde vienen y van nuestras almas- el rostro de mi primera hija, poco antes de poder contemplarlo. ¿Puedo ignorar entonces tanto amor como tengo atrapado desde niño entre las bambalinas azules de esta Imagen, la más sublime, la más luminosa Reina de gracia concebida?
Al siguiente año el 28 de Abril de 2004 en el mismo Teatro de la Maestranza D.Rafael de Gabriel García dedicó estas entrañables palabras hacia la Virgen de la Estrella:
Atravesaremos el Guadalquivir, Jordán de nuestro Nuevo Bautismo cada Domingo de Ramos. La Ciudad será como un niño, como un nazarenito de la Estrella… alguno –tan feliz dando caramelos- ni siquiera llegará a Sevilla, y se dormirá –entre deseo de globos y garrapiñadas- en los brazos de su madre, que con él hará la corta –pero recordada para siempre- primera Estación de Penitencia… Iremos a ver a La Estrella, la Virgen Guapa...
Por ver salir a la Estrella
van llegando hasta Triana
gentes de toda Sevilla
para mirarle a la Cara,
para remediar el Llanto
de esta Reina Coronada;
La de las Manos Perfectas
y las Penas más amargas.
Y Sevilla la recibe...
y de noche la Giralda
la observará detenida
por paredes reflejada
cuando ya por el Postigo
venga regalando Gracias.
Reina y Madre de la Estrella
las lágrimas se me escapan
cuando recuerdo tu paso
regresando hacia Triana.
Y quisiera estar allí
poder escuchar las marchas
entre el olor de azahar
que en la noche se derrama,
y poder besar la flor
que rebosa en cada jarra,
ver la saya y el tocado
y rendirme ante Tu Gracia
cuando vienes bajo Palio
por el Dolor Traspasada
recortada la silueta
por las luces encantadas
surgidas de blanca cera
en candeleros de plata
y en cirios de nazarenos
envueltos en blancas capas
que llenan de contraluces
a la noche sevillana.
Debajo del antifaz
una plegaria se escapa,
bajo las trabajaderas
una Salve de Triana
llegando de nuevo al barrio
y a la noche se le clavan
en los costados del arte
rejones de fría plata.
Los cuatro manigueteros
son ángeles que hacen guardia
al Resplandor de la Virgen,
que torna la noche clara.
Ya los niños se han dormido
pero su ilusión temprana
la trae consigo la Virgen
en forma de muchas llamas
que van alumbrando el paso,
ascua de luz soberana.
Portento de Dolorosa
estampa de filigrana,
eres Faro que nos guía
en la tempestad mundana.
Su paso llega a la Puerta
la última saeta salta,
poquito a poco va entrando
–como los cánones mandan-
la última del Domingo
ya Lunes de Madrugada.
¡Virgen Guapa de la Estrella
concédenos Tú la Gracia!
que al pasar un año entero
podamos verte la Cara
cuando vayas a Sevilla
–Primavera ilusionada-
otro Domingo de Ramos
brillando más que la nácar.
Llegamos al año 2005. En el estrado, el poeta Antonio Murciano. Su voz también sonó a nuestra Hermandad.
Padre Jesús de la Penas
en una piedra sentao;
esperando en el Calvario
para ser crucificao,
vendío por treinta denarios.
Verlo me da escalofrío,
mientras se juegan las prendas
del Dios rey de los judíos.
¿Quién era aquella doncella
divinamente de duelo?
¿Es la Virgen de la Estrella?
Tenía en su mano un pañuelo
y era tres mil veces bella.
Que una Estrella reluciente
cruza el cielo de Sevilla.
Ilumina a toa la gente.
Más que sol y luna brilla
y le dicen "La Valiente".
Tengo en mi mente grabada
una promesa cantada.
De niño la oí un vez.
San Jacinto y madrugada
"Niña de la Alfalfa" fue.
En un balcón, su silueta,
mano en vilo y pena quieta
y la voz rota de llanto.
De aquél día me acuerdo tanto
que aún recito su saeta:
"Madre mía de la Estrella,
en ti yo tengo mi fe.
Tu Estrella guía mi vía,
por eso te cantaré
tó los años este día".
Desde tu balcón del cielo,
este año, cántale… |