
En el montaje del besapies de este año, Nuestro Padre Jesús de las Penas aparecía enmarcado en un rico repostero conformado por los faldones de su paso de misterio, bordados en oro a realce sobre terciopelo rojo-burdeos en el taller de Fernández y Enríquez de Brenes. En el centro del mismo, la cruz en caoba y plata resaltaba la iconografía de nuestro venerado titular, que espera humilde ser curcificado mientras recibe el beso amoroso de sus hermanos. Para completar el efímero repostero, el escudo de la Hermandad remataba la parte superior del mismo.
El resto del presbiterio se cubría con cortinas de terciopelo a juego con las colgaduras que revisten todas las pilastras de la nave central de la Capilla. Colgaduras que marcan estos días de cultos señalados que estamos viviendo durante la Cuaresma en nuestra Hermandad.
Sobre este "fondo" destacaba la cera color tiniebla en los blandones dorados cedidos para la ocasión por la Cofradía del Pilar de la Parroquia de San Pedro de Sevilla y, junto a Nuestro Padre Jesús de las Penas, cuatro hachones formados con la parte superior de los ciriales de la Cofradía, que hacían juego con la plata de las peanas sobre las que se situaba la Imagen. Igualmente destacaba sobre el terciopelo el adorno floral, compuesto principalmente por iris morados, salpicados por rosas rojas en las jarras de plata y combinado con alelies y claveles de color rojo sangre en los centros.
Para la ocasión, también se extendió una moqueta roja, a juego con la que cubre el presbiterio, en la crujía anterior a éste, llegando hasta la base de las primeras pilastras.
Se ha buscado que todo el montaje creara un ambiente de recogimiento, armonía y solemnidad donde predominara la portentosa imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas.
Cerca de él, sobre el Sagrario, su Madre, María Santísima de la Estrella, aparecía ataviada de hebrea, como es habitual en esta época del año.Porta en sus manos, además del acostumbrado pañuelo, los clavos y la corona de espinas. La aureola, el puñal y el rosario en plata. Como tocado, un sobrio tul perfilado con telas hebreas que junto con el cíngulo han sido traidas para la ocasión desde Tierra Santa, regalos de un querido hermano de la Corporación y estrano de esta Cuaresma.
LOS PRIOSTES


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