El Grupo Joven colaboró con la Diputación de Caridad para hacer posible que los mayores de la Fundación Carrere pudieran estar en nuestro Besamanos.
"Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados".

Quizás esta cita de las Bienaventuranzas pueda ser el mejor resumen para los momentos vividos el pasado sábado 22 de marzo durante el Besamano de Nuestra Madre de la Estrella.
A primeras horas de la tarde recibíamos una visita muy esperada, la de los ancianos de la Residencia de Nuestra Señora de Consolación, de la Avenida de Coria. Acompañados por nuestros jóvenes y miembros de la Junta de Gobierno, uno a uno fue accediendo a la Capilla para besar las Benditas manos de Nuestra Señora y posteriormente acomodarse en los bancos que se situaban frente a la Sagrada Imagen, para meditar durante algunos minutos.
Fueron muchas las lágrimas derramadas por muchos de los visitantes, algunos de los cuales nos confesaron que hacía años que no veían a la Virgen de la Estrella, por lo que el reencuentro fue uno de los momentos más emotivos de todo el fin de semana.
Instantes de confesiones, cruces de miradas entre la Santísima Virgen y esas personas que al ponerse ante Ella se emocionaban, rezos, besos y lágrimas.
Ya lo dijo nuestro Señor: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”, bienaventuradas todas esas personas que se pusieron a las plantas de Nuestra Señora con lágrimas de emoción porque ellos encontrarán el mejor consuelo, el consuelo de la mirada de María, Nuestra Estrella, que cada día nos embriaga con su Luz para mostrarnos la Verdad de Cristo.

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