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EN LA MAÑANA DEL DOMINGO, YA 7 DE JUNIO, LA ESPERANZA DE TRIANA DESPUÉS DE HORAS DE GLORIA POR LAS CALLES DE SEVILLA Y TRIANA LLEGA A LA ESTRELLA.
UN ENCUENTRO MÁS EN UN DÍA IRREPETIBLE.
Dulce espera. Desde tempranas horas de la madrugada del domingo muchos hermanos y hermanos de la Estrella esperaban impacientes ese encuentro. Horas atrás la representación de nuestra Corporación había vuelto a la Capilla después de dejar a la Esperanza en la Plaza Nueva.



Ahora se esperaba la llegada de Ella. Todo se había preparado para recibir a la Hermandad amiga de la calle Pureza. No hacía mucho la habiamos recibido en nuestra casa, era Viernes Santo. Pero este día era especail, Junio, Aniversario de Coronación, nuestra Estrella en su Altar, tantas cosas... todo tan igual y a la vez tan diferente.
Dulce espera.



Pasaban las siete y media de la mañana del domingo ,cuando apareció. Radiante, como si no llevara diez horas en las calles de Sevilla y de Triana, rodeada de amores y de corazones que no habían descansado en todas esas horas, acelerados a golpe de bambalina y cintura de costalero.


Aquí estaba la Esperanza, y aquí la esperaba la Estrella.





Encuentro inolvidable entre las dos Madres, entre las dos Juntas de Gobierno y entre tantos y tantos devotos y hermanos de dos hermandades y advocaciones pero de una sola Triana.
Hasta dentro entró el palio de la Esperanza, para ponerse frente a María Santísima de la Estrella. La Salve de la Estrella cantada por nuestro Coro y por todos los presentes en honor a la Virgen Marinera. Un Viva La Esperanza y un Viva a la Estrella, dicho con el corazón mas que con la garganta por los hermanos mayores de la Estrella y la Esperanza de Triana respectivamente, fueron contestados al unisono por todos los emocionados presentes.




Mereció la pena esa espera, esa dulce espera sabía a poco cuando la Esperanza fué abandonando poco a poco la Capilla, volviendo a la calle de San Jacinto.
Un encuentro más, pero diferente a todos.




Todas esas emociones que embargaron a todos los presentes. se puede resumir en otro grito que salió del alma de nuestro Teniente de Hermano Mayor, emocionado como muchos de los que estaban allí, cuando dijo en grito entrecortado:
VIVA TRIANA.



Pasaban las 8 de la mañana cuando la Esperanza volvió a la calle para seguir camino a su casa de la calle Pureza, seguiría entregando esa flor hasta bien entrada la mañana, pero aquí, en la Capilla de la Estrella se quedó probablemente el momento más intenso de una jornada repleta de sensaciones. Dos Madres de Triana se abrazaban con la mirada.



Ahí quedó.
FOTOGRAFÍAS : LUIS DE LAS HERAS
Queremos expresar una vez más nuestro agradecimiento a todos los hermanos y hermanas que han compartido esa dulce espera.
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