TODOS LOS ACTOS PREVISTOS PARA EL LUNES FUERON REALIZADOS CON SOLEMNIDAD Y CON GRAN ASISTENCIA DE HERMANOS Y DEVOTOS.
ÚLTIMO DÍA DE LA ESTRELLA EN SU CAPILLA,
A las 18 horas, en punto, nuestro Capiller, Manuel Rebollar, abría las puertas de la Capilla. Comenzaban las últimas horas que podíamos tener a María Santísima de la Estrella con nosotros, ante su presencia.

Una cámara de televisión y un conocido y reconocido periodista-presentador de Tv, ya se encontraban en la puerta esperando para poder tomar también imágenes, sonidos y palabras de estos instantes. Pero no eran los únicos, poco a poco la Capilla fue llenándose de devotos, de fieles, de hermanos y hermanas que venían a rezarle y a verla así, en cercanía, muchos de ellos también usaban las cámaras de los teléfonos móviles, sino cámaras digitales o de video. Todos querían, todos queríamos tener retenido en la memoria de ese momento.

Y Ella, como ajeno a todo, tan majestuosa, tan llana, tan hermosa y tan cercana a la vez. Suponemos, en nuestra pequeñez de pensamiento, que para Ellas, esos meses, esos días son un suspiro, es un guiño al tiempo, pues Ella es eterna. Para nosotros, sus hijos, si van a ser jornadas largas donde los meses puede parecer años y las semanas meses.
Y así discurría el tiempo con la continua presencia de devotos.

A las 20 horas el Director Espiritual de la Hermandad, D. Juan Dobado Fernández, tomó la palabra a todos los presentes. Nos reconfortó a todos los presentes con el pasaje y el momento la Virgen en estado fue a visitar a su prima Isabel, que en las mismas circunstancias de buena esperanza, requería mas cuidados por su edad. Tres meses estuvo la Virgen María en casa de su prima, dejando a su marido en casa, todo por cuidar con amor a su prima. Ahora, en nuestra Hermandad, ahora con su ida, deja a su Hijo al cuidado de todos nosotros. El, que siempre ha presidido la Capilla desde el Sagrario, litúrgicamente el lugar donde se encuentra toda nuestra Fe, ahora lo hará desde el Altar frontal de nuestro Templo, donde habitualmente está María Santísima de la Estrella.
 
Después de estas palabras de D. Juan Dobado, se rezó el Santo Rosario por parte de los hermanos franciscanos de la Cruz Blanca, que como bien es sabido mantienen una relación muy estrecha con nuestra Corporación. Los cánticos litúrgicos fueron realizados por el Coro de la Hermandad.

Algo más tarde de la hora prevista, dio comienzo la Sagrada Eucaristía presidida por el Rvdo. Padre D. Manuel Soria Campos, concelebrando con el Director Espiritual de la Hermandad, D. Juan Dobado Fernández, D. Manuel Bobillo Gaviño y D. José Martín Pérez, antiguo Director Espiritual de la Hermandad, rector y capellán del Templo duran muchos años. Así mismo también estaban los acólitos instituidos D. Juan Domínguez y D. Isidoro Moreno. El Coro de la Hermandad, también en esta ocasión realizó los cánticos.


Durante el ofertorio Charo Lencina, ofreció un capote para la Virgen de la Estrella, era un regalo de ella y de su marido, Franciso J. López de Paz. Ese capote será el que la cubrirá en los traslados de ida y vuelta del Instituto Andaluz. También se utilizará en los momentos que no este siendo examinada o intervenida en las instalaciones de Patrimonio, para que siempre este decorosa.


En la homilía de D. Manuel Soria, refirió que la imagen de la Estrella al ser bendecida por la Iglesia paso a pertenecer a la misma, es decir a todos y cada uno de nosotros, a nivel de devoción. Y que se adquiere la obligación de preservar todos esos bienes de todos para que pasen de generación en generación.
Tuvimos la presencia del Hermano Mayor de la Esperanza de Triana, Adolfo Vela, que quiso estar con nosotros en estos momentos tan complicados para nuestra Hermandad, agradecemos una vez más el gesto del representante máximo de esa querida Hermandad, hoy la Esperanza estuvo con su Estrella.



Después de terminar la Misa, llegó el momento. Ese “hasta pronto” que hemos comentado en varias ocasiones, ya con la conciencia que eran los últimos minutos con Ella. Lagrimas, y besos lanzados con la mirada, en una despedida que por anunciada y sabida no era menos dolorosa.
Algo más tarde de las 10 de la noche la Capilla se cerró, se preparaba la salida para la mañana siguiente, todavía quedaban horas de trabajo por delante, pero eso es otra historia..

Fotografías : COMUNICACIÓN y LUIS DE LAS HERAS.
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