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Y REGRESÓ

BAJO TU SUBLIME MIRADA

Los días de su ausencia fueron largos, pero finalmente regresó, como las aguas desbordadas del río retornan a su cauce. La tenue luz de la mañana doraba su pálida piel y los primeros rayos del sol destellaban en sus lágrimas, tan limpias y tan puras como las perlas del mar.
La mañana del miércoles 27 de enero Triana se ha levantado con un escalofrío que la ha recorrido de parte a parte. Un ascua de luz ha surcado los cielos para venir a posarse en San Jacinto, de donde salió 141 días atrás.


La Estrella Sublime ha regresado para no abandonar nunca más el barrio del que es Reina y Señora. En su expresión se puede vislumbrar incluso una leve sonrisa, y sus ojos tienen un brillo especial. La Señora se ha contagiado de la dulzura de su Madre Santa Ana, junto a la que ha pasado casi cinco meses.
El llanto desgarrador ya no la angustiaba, y su boca no se entreabría en un suspiro de dolor; tras cinco meses fuera del barrio que la vio nacer, de sus lagrimales surgían gotas de rocío al amanecer, lágrimas de puro amor y emoción, mientras sus labios suspiraban, al divisar de nuevo las fronteras de su barrio: <<Mi Triana…>>.

Caminaba pausadamente, siempre con su ritmo cadencioso, y a su paso iba surgiendo de nuevo todo el barrio tras Ella, lleno de luz y de vida porque había regresado el Lucero que está llamado a ser su Faro y su Guía, mientras en el corazón de la Señora se iban prendando todas aquellas oraciones y lágrimas que se han derramado en su ausencia.
Ya ha regresado, y ha venido para quedarse con su barrio, con sus hijos. De nuevo todo el firmamento de Triana quedará eclipsado por la Luz cegadora de la Estrella más hermosa, mientras Santas Justa y Rufina la coronan a diario, susurrándole la oración que siempre le han murmurado:
“Bendita sea tu Pureza
y eternamente lo sea
porque Triana se recrea
en tu Perfecta Belleza”.

27 de Enero de 2010.
BENDITA SEA TU PUREZA, ETERNAMENTE LO SEA.
BAJO TU SUBLIME MIRADA

texto: Jesus Medina Riqueni.
Fotografías: Luis de las Heras. Comunicación.

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